viernes, 15 de agosto de 2008

Cronica de una celebración


El santo (bautismo)

“Yo te bautizo en el nombre del padre, del Hijo y del espíritu santo, amén” el agua sagrada recorrió la frente de Carmela Boccuzzi y la voz ronca del padre Carlos Carrizo resonó en el templo y arranco el aplauso de los fieles “una nueva hija del señor”.

El 10 de mayo de en la parroquia San Andrés Avelino, ubicada en el barrio de Villa Adelina, se celebro el bautismo de 3 niños.

Desde este día pasarían a ser hijos del Dios oficialmente y lavados del pecado original.
Según profesa la creencia católica a través de la santa Biblia, todos los hombres al nacer poseen el pecado original proveniente de los primeros hombres, Adán y Eva que fueron expulsados del reino de los cielos. Para ganar la gloria divina, el cristiano deberá ser bautizado para borrar sus pecados y llevar una vida digna en la tierra para ser aceptado por el Padre en el día del juicio final y que su alma descanse durante la eternidad.

El bautismo consiste en una ceremonia en la cual el sacerdote que representa la figura de Jesucristo, vierte agua previamente bendecida a través de rezos que él mismo recita, de una jarra sobre la cabeza de quien se somete a convertirse en hijo de Dios.

Esta persona debe recostar su cabeza sobre un piletón llamado pila bautismal dónde cae el agua que se derrama por su frente.

Ese sábado por los tarde tres matrimonios católicos acompañaron con fe a sus hijos a concretar ese ritual purificador. A los padres se le sumaban los padrinos, es decir que cuatro adultos escoltaban a cada niño. El resto de los familiares presentes en la celebración lloraban aplaudían, sacaban fotos y filman, luego volvian a sus lugares.

Antes de que cada cristiano se aprontara a recibir el sacramento el cura realizo un cuestionario a través del cual con las respuestas renuncian a los pecados y se comprometen a una vida nueva y pura por la cual guiarían a ese nuevo hijo del santo padre a llevar una vida en la fe cristiana.

“que pase Agustín”, el cura llamo al segundo niño a la pila y realizó la ceremonia del agua bendita pero a diferencia de la nena que había pasado anteriormente, Agustín Desancio, de dos años, irrumpió en un llanto de desesperación que conmovió a todos los presentes, este niño parecía no haber comprendido el significado de lo que estaban celebrando , y como si le estuvieran impartiendo un castigo gritaba y movía todo su cuerpo con fuertes sacudones queriendo escaparse de los brazos de su diminuta madre que lo sostenía con fuerza ayudada por su esposo y los padrinos. El padre Carlos pidió un aplauso para el nuevo hijo de dios y esos dichos parecieron traer la calma de Agustín que miro alegre hacia los bancos y una sonrisa se dibujo en su rostro al contemplar los aplausos.

El coro de la parroquia se destaca afinando voces y guitarras mientras cinco fieles voluntarios recorren las instalaciones del templo con canastos para que todos los presentes depositen su limosna. Todo era alegría esa tarde de sábado.

“pase pequeña”, Ariana Alejandra Benito, fue la ultima bautizada subió casi caminando el escalón que la conducía al altar ya que es una niña de tres años y medio que estaba acompañada de una amiguita de la misma edad quien llevaba una muñeca en su mano.

Los padres y padrinos presentaban los ojos llenos de lágrimas al ver la sonrisa en el rostro de las nenas que tomaron la situación como un juego acompañadas de la actitud cómplice del padre Carlos.

Inmediatamente después de que todos niños, adultos volvieron a sus asientos y rezaran la ultima oración.

El sacerdote anuncia el final

“podemos ir en paz, demos gracias a Dios”.

La feria del Libro 2008


Castillos de papel


La feria del libro es un mundo peculiar del cual cada año, a lo largo de unas cuantas jornadas, cada ciudadano de Buenos Aires o algún visitante puede ser parte.

Desde el día jueves 24 de abril hasta el lunes 12 de mayo la Sociedad Rural Argentina se vistió en letras. Millones y millones de libros rebalsaron de los stands que se repartían a través de los pasillos de la feria. Habia tantos que mareaban. La mala señalización provocaba que la gente caminara enloquecida por el predio, dando veinte mil vueltas antes de de ubicar el libro o sitio deseado, en caso de tratarse de quien tenia un objetivo definido, de lo contrario los visitantes deambulaban como hormigas curiosas que habían decidido pasar su día adentrados en la literatura.

También se ofrecieron espectáculos, conferencias, charlas sobre temas variados, servicio de buffet y el Fernet Branca de menta de todos los años.

El siete de mayo tuvo lugar en la sala de multimedia una charla sobre tecnología destinada a adolescentes. Desde las 13 y 30 hs. las profesoras Susana Buglio y Edith Valerio, entre diapositivas y explicaciones, dieron a conocer a la audiencia conformada por cinco adolescentes y una adulta, su teoría acerca de la importancia que tiene cosechar la semilla de amaranto. Argumentaron que dicho cereal es un buen reemplazo de la leche materna y contaron que los indios Aztecas y mayas lo consumían para tener energía para construir las pirámides.

En el medio de la charla el grupo de adolescentes se levanto y se retiro de la sala, al tiempo que las profesoras se quedaron dando la charla solo para una joven que se quedo escuchando.

Miles de historias con diferentes protagonistas, se cuentan cada año en el barrio de Palermo cuando se levantan los muros del intelecto, la literatura, las fabulas los cuentos que sostienen el castillo de papel.

A la feria del libro en un auto feo


Cuando era chica, mi papa tenia un auto viejo que tanto a mi hermano como a mi nos daba verguenza pasear en el. Siempre lo cargabamos y le cantabamos la cancion del auto feo.
Un dia paseando por la feria del libro, con mis padres mi hermano Luciano y mi primo Sebastian, nos encontramos con Pipo Pescador, el autor de dicho tema, que estaba presentando un libro titulado Buenosairesitos. Nos parecio muy divertido cruzarnos con este personaje, ya que siempre utilizabamos su corte mas conocido, para burlarnos del renault 4 de mi padre.
Mi hermano y yo le pidimos a nuestros padres que nos compraran el libro para llevarlo a casa autografiado y asi ocurrio. Tambien compramos otro para mi primo que estaba distraido en los pasillos y no lo habia visto. Cuando lo llamamos para entregarselo el señor Pezcador le pregunto: " queres un golpe de cultura?" mi primo inocentemente le respondio que si, y este le dio un fuerte golpe en la cabeza con el libro.
El resto de mi familia y yo nos tiramos al suelo de la risa y viendo a mi pobre primo anonadado.
Finalmente nos fuimos todos a casa contentos con el librito firmado.
hola